Soy Jorge. Seamos claros: Roma es increíble, sí. Es un museo al aire libre y todo lo que tú quieras. Pero también es el sitio donde es más fácil que te tomen el pelo de toda Europa.
Si te descuidas dos segundos, te cobran 8 euros por una botella de agua y te sirven una pizza recalentada que parece una galleta con tomate. A mí me pasó la primera vez —pagué la novatada como un campeón— y prometí que no me volvería a pasar. Aquí van las claves para sobrevivir gastronómicamente al caos sin vender un órgano.


